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La voz de la Comunidad

Habitantes de la zona urbana de Valledupar a diario atraviesan el suplicio de no contar durante las 24 horas del día con el servicio de agua potable, que está en manos de la empresa de servicios públicos Emdupar.

Es el caso de los sectores de la Comuna Cuatro, tan populares y tradicionales como los barrios El Pupo y Los Fundadores, desde donde advierten que tienen horario fijo de suspensión del servicio y cuando retorna es con presión baja.

“En estos barrios es ley que desde las 6:30 de la mañana ya se nos va el agua en las casas y viene llegando como a las 2:30 de la tarde, con una presión que nos obliga a estar pegados a las llaves recolectando para abastecernos”, sostuvo el delegado de la Junta de Acción Comunal, Aquilino Atencio Arias.

 

Catorce nuevas alarmas comunitarias serán instaladas en varios barrios de Valledupar con el fin de contrarrestar los actos delictivos que a diario se registran en la ciudad. Las nuevas alarmas hacen parte del primer paquete de las 80 que tiene proyectadas el gobierno municipal para este año.

Las alarmas serán instaladas en los barrios: Los Fundadores, San Fernando, Candelaria Sur, Lorenzo Morales, La Nevada y Francisco el Hombre, en donde su habitantes con solo hacer una llamada a través de un teléfono celular las activaran para que el cuadrante de policía llegue al lugar en un tiempo que no supera los 5 minutos.

Sandra Luz Cujia Mora, Secretaria de Gobierno Municipal, señaló que continuarán entregando más alarmas comunitarias a los líderes comunitarios, convencidos que estas herramientas son importantes para que gobierno y comunidad trabajen juntos por la seguridad del municipio.

Por su parte, Wilmer Enrique Ojeda, presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio Los Fundadores, manifestó que esta herramienta va a ser de mucha importancia y de ayuda en estos sectores donde de seguro se alejarán los ladrones, o por lo menos se tendrá una reacción más oportuna ante cualquier acto delictivo.

 

Al menos unas 35 familias quedaran con los brazos cruzados con la parálisis de la producción artesanal de ladrillos en Valencia de Jesús, luego de observar como destruían sus hornos donde producían el ladrillo por más de cuarenta años y que hace parte de la historia de este corregimiento, para darle cumplimiento a una orden de  lanzamiento.

El desalojo se practicó en el predio donde estaban ubicados los hornos con los que se cocinan los ladrillos de barro, luego de la solicitud del propietario del inmueble y la intervención del Escuadrón Móvil Antidisturbios, ESMAD, de la Policía.

Las familias aseguraron que impetrarán acciones contra el municipio, al considerar que se les violaron sus derechos, quedando sin posibilidades de brindarles el sustento a sus familias.

Los habitantes de la carrera 6 entre calles 17 y 17ª se encuentran desesperados debido a la intranquilidad que viven en sus hogares, las constantes peleas que deben soportar entre jibaros y ladrones, amen de la venta de droga a la vista de los niños, el vecindario y los robos de manera continua a los transeúntes, hacen de este sector un lugar fuera de control para las autoridades.

Muchas son las quejas que reposan en la oficina de gobierno municipal enviada por sus habitantes y los líderes comunales, que ya se vencieron en la tarea de buscar una solución definitiva a este cumulo de problemas.

Reuniones de todo tipo, promesas que van y vienen pañitos de agua tibia  y el encarnizado problema de expendio de drogas y atracos callejeros continúan en mayores proporciones.

No es justo que las comunidades del barrio el Cerezo y el barrio el Carmen, estén sumidos arrastrando este lastre de los desadaptados sociales apostados allí en esta carrera, calles y el parque, ni siquiera la virgen del Carmen, les ha podido hacer el milagro.

Los habitantes de este populoso sector le recordaron en días pasados al señor alcalde Augusto Ramírez Uhía, que en campaña se comprometió con esta comunidad ayudarles en la erradicación de esta problemática, pero hasta el día de hoy  no ha cumplido con su palabra empeñada.

Pero si es bueno expresarle que el problema social, lo tiene latente a escasas cuadras de su palacio municipal.

Quien trate de pasar después de la siete de la noche por este sector será presa fácil para la horda de ladrones y drogadictos que esperan con tranquilidad su presa en uno de estos sitios de lenocinios, cantinas, bares, tienda o como le quieran llamar amparados con las mujeres vestidas semidesnudas que laboran como trabajadoras sexuales en estos sitios, los cuales no han sido posible sacar de esta zona, que entre otras cosas hace parte del famoso plan centro y que aun operan orondamente en la carrera 6 entre calles 17 y 17ª.

Tienen un reto las autoridades y el señor alcalde en demostrarle a esta comunidad que si se puede recuperar este barrio, porque como van las cosas dicen sus habitantes que es mejor recoger e irse.

Las acciones valen más que mil palabras y esta comunidad quiere ver avances con transformación social, para este sector céntrico de la ciudad.    

Ante el represamiento de aguas lluvias registradas en el corregimiento de Guacoche, debido a la construcción de la vía que conlleva al pueblo vecino de Guacochito.

La recién inaugurada vía que contó con la presencia del Ministro de Transporte, Jorge Rojas, habría generado la inundación de varias vías y viviendas debido a que quedó ubicada en un nivel más alto que el del pueblo.

Nuevas adecuación realizará la Gobernación del Cesar y el contratista

“Identificamos unas nuevas salidas de aguas lluvias y vamos a hacer dos nuevas alcantarillas que se van a construir con dos pases de aguas lluvias y  unas cunetas para que la velocidad de evacuación sea más rápida  y evitar el estancamiento,  las obras pueden demorar entre 20 y 30 días”, aseguró el secretario de infraestructura, Federico Martínez.

El funcionario indicó que mientras se terminan las obras, a partir de este jueves se comenzarán trabajos de excavaciones superficiales para que en caso de que vuelva a llover, el agua se pueda evacuar  rápidamente y no se vuelvan a presentar represamientos.

Los habitantes de estos dos corregimientos del norte de Valledupar han mostrado su complacencia con la obra, pero piden sean corregidos estos errores, ya que cada vez que llueve los perjudica. 

 

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