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Ultima Hora

Opinion

Martes, 16 Mayo 2017 06:16

A pedalear que la bicicleta te pone en forma

Escrito por

En las primeras horas de la mañana es común observar en la vía al corregimiento de Patillal personajes de la vida pública como políticos, grandes empresarios y periodistas que se han agrupado de manera informal para pedalear sus bicicletas y quemar grasa, poner su cuerpo en forma y crear barreras para que una enfermedad cardiaca no lo coja mal parado.

“En la actualidad hay alrededor de 15 ó 20 grupos que recorren las carreteras hacia la vía Rio Seco - Patillal - Badillo u otros sectores cercanos a Valledupar.

Está científicamente comprobado y demostrado que la intensidad del ejercicio realizado al montar en bicicleta aporta excelentes beneficios a la salud, ya que al mismo tiempo que se ejercita la parte superior del cuerpo (pecho, espalda, hombros) se hace con la inferior (muslos, nalgas, pantorrillas), siendo uno de los más completos ejercicios que podemos realizar para mantener el cuerpo activo.

Los consejos
-Comprueba la presión de inflado de las ruedas y los mecanismos de cambio y freno.
–Infórmate sobre el recorrido: qué tramos son más difíciles, dónde podrás parar a descansar, etc.
-Elige bien el equipamiento. La ropa, el calzado y los complementos tienen que adecuarse al recorrido que se va a hacer.
-No olvides llevar agua. Lo ideal es coger, por lo menos, una botella más aparte de la que va sujeta en el soporte del cuadro de la bicicleta. La hidratación es vital pero hay que tener cuidado ya que beber demasiado y llenarse el estómago puede tener el efecto contrario. Bebe sorbos pequeños en vez de tragos largos.
-En cuanto a la comida, es importante ingerir hidratos de carbono. Las barritas energéticas suelen cubrir bien esta necesidad. Tomarse una cada dos horas más o menos es suficiente.
-Haz estiramientos tras el ejercicio en bici y cuida la alimentación. A menudo, dormir un poco después de comer para asimilar el esfuerzo del día.

Los beneficios
Montar en bicicleta supone un magnífico ejercicio cardiovascular que fortalece el corazón; además la participación de los músculos y de las articulaciones es máxima en número e intensidad durante el ejercicio del pedaleo. Está científicamente comprobado y demostrado que la intensidad del ejercicio realizado al montar en bicicleta aporta excelentes beneficios a la salud. Así lo constatan numerosos estudios realizados. Pedaleando al menos media hora se entrenan al máximo los cuádriceps y se tonifican y endurecen los glúteos. Los mayores beneficios de montar en bicicleta se obtienen además porque al mismo tiempo se ejercita la parte superior (pecho, espalda, hombros) y también la parte inferior del cuerpo (muslos, nalgas, pantorrillas), esto aporta beneficios directos sobre la salud resultando así uno de los más completos ejercicios que se pueden realizar para mantener el cuerpo activo.

Las normas

-Los conductores deben transitar por el lado derecho de las vías a una distancia no mayor a un metro de la acera u orilla.
-Nunca deben utilizar los carriles destinados al uso del transporte público.
-Los conductores y sus acompañantes tienen que vestir chalecos o chaquetas que los hagan visibles para los demás conductores, entre las 6:00 de la tarde y las 6:00 de la mañana o cuando las condiciones climáticas o ambientales dificulten su visibilidad.
-Si conducen varios ciclistas en grupo, tienen que ir uno detrás del otro.
-No deben sujetarse de otro vehículo o viajar cerca de otro de mayor tamaño que lo oculte de la vista de los demás conductores.

Está comprobado que los que montan en bicicleta regularmente sufren menos enfermedades psicológicas y depresiones. Montar en bicicleta y pedalear es uno de los mejores antidepresivos naturales que existen.

Miércoles, 26 Abril 2017 06:22

Decisiones Controversiales

Escrito por

Por: Celso Guerra Gutiérrez

El Festival Vallenato nació para atraer la atención de los habitantes de la región que no encontraban atracción en las festividades de la Virgen del Rosario, se creó para que estas fueran  llamativas y vinieran  muchas personas a esta celebración de la leyenda vallenata.

El duelo de acordeones comenzó en 1968, con los mejores de la época, Luis Martínez, Alejo Durán, Emiliano Zuleta, Ovidio Granados, la voz de Miguel Janeth, Toño Salas  canto de Leandro Díaz

El favorito, era “El Viejo” Emiliano; bastión dinástico  por sus dotes como acordeonero compositor, verseador  en la final de ese primer evento  no acudió al llamado del jurado.

El titulo  fue para  Alejo Durán, con su carisma y  canciones, sonando por todas partes  se ganó los afectos del soberano y jurado, segundo lo ocupó un joven  miembro de una dinastía  importante de la música vallenata, Ovidio Granados, Luis E Martínez;  no fue tenido en cuenta, porque no gozaba de los afectos de Rafael Escalona.

Argumentan  que la discordia entre Escalona y  “El Pollo ”, vino porque Martínez  no le grababa  canciones a Rafael  y no le amenizaba parrandas gratis.

Este fallo fue motivo de controversia por largo rato, incluso, Armando Zabaleta, compositor y  amigo de Martínez, se anticipó  a decir  en la canción “El Festival”, que el “Pollo” no volvería al ruedo festivalero.

Equivocado  estaba, Zabaleta, su amigo Luis E. Martínez, quería conquistar la corona del festival vallenato y volvió  al ruedo en 1971, donde su máximo rival era el barranquillero, Alberto Pacheco, quien esgrimía como argumento principal, el mismo estilo de Martínez.

Neófitos y entendidos, daban por descontado, el  triunfo de “El Pollo Vallenato”, era cuestión de trámite, errados  estaban los expertos,  al vaticinar el triunfo de este extraordinario acordeonero.

El 30 de abril, la región  se estremeció,  hubo desórdenes y caos por  el veredicto que dio como ganador al barranquillero. Los asistentes no daban crédito al fallo  y se desahogaron  con desmanes y pedreas.

No concebían o asimilaban que un “foráneo” le ganara a un acordeonero de la región.

Algunos contradictores de Martínez, hicieron circular el rumor, que el acordeonero se había presentado a la final del evento borracho, la gente de Luis Enrique desmintió esta versión.

Ese mismo año participó en canción inédita, el paisano de Martínez, Luis F Mendoza, con la canción “Despedida al Festival”. Mendoza, se va a Caracas frustrado al no ver a su paisano fonsequero, coronado  rey.

Allá  hace la canción de desagravio a Martínez  “Festival Vallenato”, narra  un recorrido por la  historia  del Festival  y los acordeoneros que habían sido coronados reyes, hasta 1971,  cuestiono la injerencia que tuvo  Escalona en ese  fallo de 1971, el cual fue considerado por Mendoza como  un despojo.

El canto causo un gran impacto en el país en la versión de Nelson Henríquez se convirtió  en una explosión de desahogo, fue un himno.

Alejandro Durán, compadre de Martínez, también grabó el canto  en solidaridad con su compadre; por el éxito avasallador, Consuelo Araujo considero que la canción fue de gran promoción en los inicios  del festival.

 

 

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

“El Festival de la Leyenda Vallenata es una poderosa fuerza cultural de hondas raíces y de grandes proyecciones que no podrá dejarse perecer”.

Consuelo Araujonoguera

La música vallenata germinó en buen terreno gracias al trabajo de Consuelo Araujonoguera, Alfonso López Michelsen, Rafael Escalona Martínez y un grupo de amigos que crearon en 1968 el Festival de la Leyenda Vallenata.

De igual manera, se reconoce el inmenso aporte del escritor Gabriel García Márquez, quien a través de sus notas periodísticas y sus libros lo patentó a nivel mundial.

La gran salida del folclor vallenato comenzó un mes de abril hace 50 años, cuando se reunieron en la plaza Alfonso López de Valledupar ocho acordeoneros y una acordeonera: Gilberto Alejandro Durán, Ovidio Granados, Luis Enrique Martínez, Alberto Pacheco Balmaceda, Emiliano Zuleta Baquero, Abel Antonio Villa, Antonio ‘Toño’ Salas, Alcides Moreno y Fabri Meriño, quienes buscaron la primera corona en el concurso de acordeoneros.

Carta profética

La profecía de Consuelo Araujonoguera escrita en su columna ‘Carta Vallenata’ de El Espectador, el viernes ocho de marzo de 1968, exactamente 50 días antes de iniciarse el primer Festival donde se coronó como Rey Vallenato Gilberto Alejandro Durán Díaz, se está cumpliendo al pie de la letra. ‘La Cacica’ dijo: “El vallenato con el tiempo se impondrá en el mundo”.

En el mes de abril se dibuja el círculo eterno del retorno donde figuran juglares, Reyes Vallenatos y esa amplia familia del folclor que a través de sus acordeones, cajas, guacharacas, cantos y versos le pone la nota precisa a una música que nació en los corrales y, que hoy es la mayor carta de presentación musical de Colombia ante el mundo.

La misma ‘Cacica’ lo señaló: “Para sacar adelante el Festival de la Leyenda Vallenata han sido indispensables noches de insomnio y días sin descanso para poder hacer todo lo que está hecho, pero hoy podemos decir que pese a que la tarea no está concluida, hemos logrado rescatar parte importantísima de nuestro pasado histórico, y echar las bases de lo que ahora es, sin discusión, la mejor imagen de Valledupar, de lo que los vallenatos somos y representamos

ante Colombia y el mundo. El Festival de la Leyenda Vallenata es una poderosa fuerza cultural de hondas raíces y de grandes proyecciones que no podrá dejarse perecer”.

El acordeón

El acordeón, instrumento vital para la interpretación de paseos, merengues, sones y puyas ingresó por Riohacha, La Guajira. Precisamente, en el libro ‘Vallenatología’, publicado en 1973, su autora Consuelo Araujonoguera reseña: “Cuando los acordeones llegaron a la Alta Guajira, presumiblemente a mediados del siglo pasado (1850 o 1854), ya los guajiros contaban con sus propios medios de expresión musical, y por lo tanto es probable que rechazaran un instrumento foráneo como el acordeón, el cual siguió su paso hacía otras regiones como las que ahora se llaman Media y Baja Guajira, y más concretamente hacía la provincia de Valledupar donde se asentó y se quedó definitivamente”.

También hace referencia a los primeros acordeoneros de esta amplia zona del país y, cita a José León Carrillo, Cristóbal Lúquez, Abraham Maestre, Agustín Montero, Francisco Moscote (Francisco El Hombre), Eusebio Zequeira, Ramón Zuleta, Fortunato ‘Fruto’ Peñaranda, Francisco ‘Chico’ Sarmiento, Luís Pitre, Francisco Irenio ‘Chico’ Bolaños, Juancito López, Fortunato Fernández, Fulgencio Martínez, Juan Muñoz, Eusebio ‘El Negro’ Ayala, Francisco ‘Pacho’ Rada y Carlos Araque. “A partir de aquí comienza la generación de los costumbristas, que tuvo sus precursores en Emiliano Zuleta Baquero y Lorenzo Morales Herrera”.

Carta internacional

Cuando el departamento del Cesar se alista para celebrar sus 50 años de creación, y el Festival de la Leyenda Vallenata ya prepara la fiesta que rendirá los máximos honores a sus creadores es meritorio recordar que la música vallenata ha llegado a los más distinguidos escenarios de Europa, Asia y África.

De igual manera, la música primigenia que nació en los corrales de vaqueros y mulatos cuenta con una categoría en los codiciados Premios Grammy, su presencia es de carácter obligatorio en los más importantes eventos de Latinoamérica, y los canales privados de la televisión colombiana se disputan el rating con seriados basados en la vida y obra de protagonistas de la música interpretada con acordeón, caja y guacharaca.

La auténtica música vallenata tomó mayor auge con la creación del Festival de la Leyenda Vallenata que ha sido su mayor vitrina y más cuando se declaró la canción ‘Ausencia sentimental’, ganadora en 1986, como himno del certamen porque tiene sabor a parranda, a música, a encuentro con amigos, a nostalgia, al balneario Hurtado; ingredientes que la incrustaron en el corazón del pueblo.

“El que nunca ha estado ausente no ha sufrío guayabo

hay cosas que hasta que no se viven no se saben,

creo escuchar en el aire un paseo bien tocado

deliro esperando que alguien me llame del Valle”.

Todo lo indicado llega a su cauce con la declaratoria del vallenato como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad, que es el sello para los bellos cantos que se han paseado por los oídos del mundo llevando ese mensaje de estos pueblos que a base de acordeón, caja y guacharaca se volvieron universales.

 

Jueves, 20 Abril 2017 06:03

Afán Irreflexivo

Escrito por

Por: Celso Guerra Gutiérrez

Multitudinaria despedida le dio el pueblo costeño y principalmente Valledupar a su joven ídolo cantor Martin Elías Díaz  Acosta, fallecido trágicamente en una maltrecha y desvencijada  carretera del departamento de Sucre.

El  exceso de velocidad y el frenesí de su agitada carrera musical lo llevó  a la tumba, como ha sucedido con otros artistas del folclor Vallenato, este trágico final de sus vidas  es   consecuencia de la alta cotización que ha alcanzado la música vallenata en los mercados de la región y allende nuestras fronteras, el dinero, la fama y el comité de aplausos más cercano los ha vuelto irreflexivos.

La prudencia parece que se acabó dice Silvestre Dangond en una de sus canciones, y aplica bien en este momento aciago que vive la música vallenata.

La demanda que tienen nuestros más representativos artistas, los lleva a firmar dos  o más   presentaciones en un mismo día en distintas partes, los mánager en su afán de mostrar resultados económicos  obedecen estas órdenes que pone a los cantantes de la nueva generación a volar en los caminos de herraduras que tenemos, mal llamadas carreteras con consecuencias nefastas.

Vives lo dijo  en las coplas que publicó lleno de dolor cuando supo el deceso del cantor amigo.

Ay Ombe maldito el afán de la vida y la suerte traicionera  /Maldito el que se roba la plata de las carreteras.

Hasta lo políticos corruptos tienen responsabilidad en este hecho según Vives, a pesar que un fallo jurídico dijo lo contrario  en caso similar de Kaleth Morales Troya.

Poncho Zuleta lo dijo en famosa entrevista a radio Guatapurí, reproducida por varios medios, concedida  el viernes santo a las dos de la tarde, estando todavía caliente el cuerpo sin vida de Martin Elías

“El afán de la vida, no es más que los altos volúmenes de dineros que manejan los artistas vallenatos, los ha vuelto clientes voraces de la sociedad de consumo, los vemos en carros de alta gama convertidos en símbolo de sus éxitos, a extremas  velocidades, vértigo que  ha llevado a varios  a la sepultura”.

“La rivalidad entre los músicos vallenatos  no es solo artística, o el que tenga más éxitos en las emisoras, redes sociales o tv, es de ostentación, del carro más costoso, las prendas, las casas más lujosas, las marcas de ropas más exclusivas,  más contratos bailables para una semana o un mes, estas banalidades les alimenta el ego hasta el extremo de exponer sus vidas en pos de sus logros”. 

Se han vuelto  indomables, la sencillez, base para encantar a  las masas, es cosa del pasado, Martin era la excepción en este aspecto, sus seguidores resaltan su sensibilidad social, ejemplo palpable su grupo que debía constar de 12 integrantes, estaba compuesto por 38 nominalmente.    

Lamentó Iván Villazón, “el andar en  buses que da más seguridad en las carreteras  a los cantantes de la nueva generación le parece  corronchera,”, inclusive han olvidado la calidez del hogar por entregarse de lleno a la embriaguez del poder que da el  dinero y la fama.

Domingo, 12 Marzo 2017 19:24

¿Qué significa Prostituir el Vallenato?

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caricatura Vallenata 

Por: Juan Cataño Bracho

Dado que el término prostituirse también puede aplicarse, de manera figurada a alguien que: “habiendo efectuado una actividad o teniendo un cierto talento que le permite manifestarlo dignamente, decida utilizarlo de otra manera por dinero”. Además es aplicable a la “persona que usa de manera deshonrosa su autoridad o cargo, por propia decisión”; considero que se puede usar para referirnos al fenómeno que amenaza con desvirtuar la esencia del vallenato auténtico.

Este tema me ha sido sugerido por el contenido de algunos CDs, publicados bajo la consideración de vallenato y que en última es el “pataleo” de alguien que lucha por mantenerse en los primeros lugares de aceptación en el ámbito musical.

Prostituir el vallenato es asaltar el talento, la reputación y el buen nombre, que se conquistó en otro tiempo;  para tratar de mantenerse vigente sin que importe desdibujar aquella gran labor.

Prostituir el vallenato es prestarse, un cantante clásico, para interpretar “cantos” que no se igualan a la calidad, ni en temática, ni en melodía; a aquellos obras que en otro tiempo se hicieron inmortales en la voz del mismo interprete. Además de querer mantenerse vigente cuando ya la calidad interpretativa que se exhibió en otro tiempo ha dejado su lugar.

Prostituir el vallenato es seguir ejerciendo de compositor, esforzándose por asimilar las temáticas contemporáneas, que a leguas se nota que le son extrañas; cuándo se constituyó en clásico por sus aportes de otras épocas y que por respeto a su propia dignidad debiera hacerle honor a su pasado glorioso.

Prostituir el vallenato es hacerse incluir en los trabajos musicales, a través de letras que responden más al sentir del intérprete que al sentir del compositor, que de bulto se nota es un producto presionado por la circunstancia, pero no por la circunstancia emocional del autor.

Prostituir el vallenato es hacer alegoría a temas y personas que no obedecen a la tradición, dignidad, importancia y significado de aquellos temas que dieron trascendencia a los cantos que se convirtieron en clásicos de nuestra música. No hablamos de la categoría de personajes, sino a la categoría de referentes culturales.

Prostituir el vallenato es no guardar la coherencia temática y el ritmo que edifica un buen canto, y hacer, antes que un buen canto vallenato, la caricatura de una realidad que no se siente ni se merece solo por la necesidad de hacer parte de la nómina de artistas que le dan vida a un trabajo.

Prostituir el vallenato es no aceptar el relevo generacional, admitir la fuga de las condiciones de otros tiempos y el paso inexorable de aquel “cuarto de hora” que le convirtió en celebridad del arte musical auténtico y que le permitió ser reconocido como paradigma cultural del Valle de Upar u otras latitudes donde se cultiva el arte de cantar en aires de paseos, puyas, merengues y sones; alejándose de la ritma, de la métrica,  redundando en el versolibrismo y transportando paisajes que no se compadecen con nuestra naturaleza, ni con nuestro lexicón.

Prostituir el vallenato es hacer cantos por encargos de la sociedad de consumo y que por lo tanto no trascienden, no identifican nuestra cultura, ni afectan positivamente nuestra sociedad, apartándose de la función narrativo – descriptiva, y que, por lo tanto no cumplen el propósitos de ser  ni instrumentales ni consumatorios.

Prostituir el vallenato es no mantener la compostura en la controversia musical, pasando de la copla artística, en donde prima la estética y la sublimación de las condiciones personales; al agravio musical con primacía de la ofensa, el improperio, la injuria y la calumnia.

Prostituir el vallenato es abandonar las figuras literarias, dejar de lado la anécdota respetuosa y graciosa e internarse en el fraseo carente de estética y consideración por el personaje o la musa en referencia.

Prostituir el vallenato es no admitir que “todo cambia con el tiempo” y es inevitable sentirse extraño cuando las condiciones nos han abandonado y se arriesga la dignidad de haber representado a una gloria de nuestro folclor, y solo conviene dar un paso al costado.

 

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