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Opinion

Martes, 11 Septiembre 2018 09:02

Crónica de una elección divulgada

Escrito por

Ediatoria @AntenaCivica.

Parodiando el título de una de las fastuosas obras de nuestro nobel García Márquez, la elección del nuevo Contralor Municipal de Valledupar, fue conocida con tres (3) días de antelación nada más y nada menos que por el mismo presidente del cabildo municipal de Valledupar Dr. Yesid Triana Amaya, a través de un medio televisivo de la ciudad y difundido ampliamente por las redes sociales.

En efecto la primicia anunciada por Triana Amaya al medio de comunicación se cumplió a cabalidad, en la medida de que once (11) concejales votaron la opción del señor JORGE ARAUJO RAMIREZ, segundo en la lista de elegibles y seis (6) optaron por el voto en blanco, o sea que estos últimos resultaron como decía un famoso personaje político de la vida nacional “ni chicha ni limonada”, y pasamos a explicar sucintamente del porqué los hechos y sus posibles consecuencias:

Porque el señor TRIANA AMAYA, presidente de la corporación con su anunció anticipado, dejó entrever que ya había acordado con la mayoría de sus compañeros el voto por Araujo Ramírez, desconocemos el mecanismo de coerción si lo hubo, pero la experiencia nos indica que el apoyo generalmente va supeditado o atado a beneficio económico o remuneración burocrática y eso es un secreto a voces.

Ahora bien, resulta no solo preocupante, sino alarmante que una elección que se lleva a cabo a través del voto de la mayoría y dentro de una sesión formal en el recinto del concejo, se pronostique con varios días de antelación, en la medida que aunque no se quiera, ello genera suspicacia ante la comunidad y nos recuerda además los nefastos hechos de corrupción que día a día repudia nuestra sociedad. A esas alturas la cabeza de la corporación señor YESID TRIANA AMAYA, no podía o no tendría por qué saber anticipadamente el resultado de una futura elección, eso resulta inconveniente, irresponsable e ingenuo, colgándole al último apelativo el principio de buena fe.

Por cuanto los once (11) Concejales del Municipio de Valledupar que votaron la elección de Araujo Ramírez, pisaron y pasaron por encima de la bandera de la legalidad que les demarcó el mismísimo Consejo de Estado, organismo que prácticamente los conminó mediante sentencia judicial a llevar a cabo el control del régimen de inhabilidades e incompatibilidades, hecho por el cual descabezó la elección del anterior Contralor Contreras Socarras. Dentro de ese contexto, no solo soslayaron profanamente las precisas líneas del fallo judicial, sino que para colmo desatendieron de forma impúdica el control de advertencia que en ese mismo sentido y con respaldo en la sentencia del órgano judicial hizo previamente la Procuraduría General de la Nación.

En nuestro sentir resulta extraño y alarmante, que los señores Concejales que votaron por la elección de Araujo Ramírez, no hayan aprendido la lección que un estudiante de básica primaria estaría en capacidad de asimilar, en tanto que la discusión no giraba en torno a que el mencionado fuera el segundo de la lista porque eso nadie lo discute, la cuestión estribaba en el hecho de que resultaba inhábil para ocupar el cargo, pero lo grave del caso y lo decimos porque estuvimos presentes en la sesión, es que la sustentación del voto se soportó en que: (l) era una orden del Consejo de Estado y; (ll) porque era el que seguía en la lista de elegibles, pero dejaron de lado la discusión sustancial referente al control de las inhabilidades que públicamente se le imputan al hoy Contralor, es decir en el fondo desatendieron la orden judicial sin advertir que por proceder de ese mismo modo fue anulada la elección anterior , o sea, no haber hecho el control al régimen de inhabilidades.

Se comenta en los corrillos que la alineación disciplinada de los 11 votos adeptos a ARAUJO RAMIREZ, se debió a presiones lógicamente indebida de un alto funcionario de la rama jurisdiccional, de quien no se menciona nombre.

En lo atinente a los cabildantes que votaron por la opción del voto en blanco (sieis (6) en total), al parecer bien intencionados y apegados al marco legal, se quedaron con el pecado y sin la gracia, y ello porque el voto en blanco en ésta clase de circunstancias jurídicas no decide nada habida cuenta que se trataba de una elección, o sea, fueron convocados para esos precisos efectos, no para votar una propuesta o proyecto del alcalde, ni tampoco estaban en el escenario de una elección popular, en consecuencia al quedarse a medio camino, omitieron el cumplimiento de sus deberes legales y constitucionales; según nos informó un experto en materia electoral, por ello son sujetos de acción disciplinaria y penal.

La salida según el mismo experto era simple y sencilla, esto era, una vez descartada la posibilidad de nombrar al segundo de la lista tras hacer el juicio de inhabilidad, como en efecto lo hizo éste grupo de los sieis (6), se debió evaluar la opción del tercer postulado y si en ultimas éste tampoco pasaba el control, declarar desierto el concurso, pero resultaba imperativo finalizar el procedimiento porque era más que obvio que el voto en blanco, no era más que una señal negativa en contra de la aspiración de ARAUJO RAMIREZ, pues así se desprende de la sustentación que cada concejal hizo, argumentando la condición inhábil del postulado. Adviértase que la viabilidad del voto en blanco surge cuando el que elige descarta todas las opciones posibles, pero en éste caso no fue aprobada ni descartada la opción del tercer ternado que surgía como alternativa, vulnerándose con ello el debido proceso.

Por último intranquiliza igualmente el hecho de que los coadministradores del municipio carezcan de una mediana asesoría jurídica que les evite tropezar una, dos y tres veces con la misma piedra, ello resulta verdaderamente torpe e inaudito que no aprendamos de nuestros errores, y peor cuando en casos como éste se anuncian demandas millonarias en contra del Municipio en busca de indemnización por parte de los presuntamente afectados con ésta situación, que con seguridad nos afectará indirectamente el bolsillo a todos los vallenatos como consecuencia de la ineficiencia e ineptitud de nuestros representantes a nivel local.

Cobra vigencia aquí la famosa frase deJoseph de Maistre“cada pueblo tiene a los gobernantes que se merece”.

 

 

Por Juan Rincón Vanegas
@juanrinconv

Ya los cumpleaños para el Rey Vallenato Alberto ‘Beto’ Rada no tienen la misma efusividad porque cuenta que le hace falta su complemento. Hace seis meses falleció su esposa María del Socorro Andrade.
En medio de ese difícil camino donde se juntan por los designios del destino la alegría con la tristeza, está el hombre perseverante, amante del vallenato tradicional y entregado a su querida familia.
El pensamiento vuela en su cerebro hasta que aterriza en su corazón y entonces señala. “Los cumpleaños no serán lo mismo porque me hace falta mi amor eterno María del Socorro Andrade”. Al expresar estas palabras no aguantó la fuerza del sentimiento y se puso a llorar.
Ya calmado dice que llega a los 79 años, la mayoría vividos con un acordeón al pecho como todo un juglar. Tocando, componiendo y cantando.
“Me llené de esas emociones que colman el corazón. Puedo decir que en el marco de mi corazón están mis padres Francisco Rada y María Ospino, mi esposa, María del Socorro Andrade, mis ocho hijos, toda mi familia y haber sido Rey Vallenato después de intentarlo en 15 ocasiones”.
Sigue enfilado en su historia y expresa que tiene tres acordeoneros que fueron su espejo. Su papá, Francisco ‘Pacho’ Rada, Luis Enrique Martínez y Alejandro Durán. “De esa trilogía es mi escuela y toda la vida he sido fiel a ese legado. Ellos, son la mezcla ideal del vallenato puro”.
De un momento a otro regresa a hablar de su cumpleaños donde comenta que ha pasado mucha agua debajo del río donde quedaron registradas todas sus hazañas musicales que dan para escribir varios libros.
“Mis años ya son pocos. Vivo enfermo y ahora mi delirio son mis canciones, mi gran desahogo. Esas canciones me dan la fortaleza necesaria al lado de mi familia para todos los días levantarme con fe y esperanza. Para la muerte estoy preparado. No le tengo miedo porque estoy a paz y salvo con Dios”.
Calló por unos instantes. Pidió un pedazo de panela para afinar su garganta y continúo con su relato. “Me faltó poco por hacer. Todo lo que he realizado está bueno. He servido al vallenato con amor y espero nunca olviden a este viejo que no pidió nada y dio mucho”.

La sonrisa de Beto

Conociendo el mundo de los músicos saltó la pregunta de la fidelidad. No lo dudó un instante y contestó en medio de una sonrisa. “No rayé a la esposa mía. Me cuidé de tener hijos por la calle, cosa que me llena de orgullo. Y eso en medio de los afanes de la música es casi que imposible, y más en ese tiempo cuando un acordeonero era lo máximo”.
Cambió de tema de manera inmediata y dijo sentirse feliz porque varios de sus hijos y nietos han seguido la senda del folclor vallenato. “Sembré en terreno fértil”, es su conclusión.
Todo giraba alrededor de su vida, pero de repente volvió al amor eterno. Tomó su acordeón y cantó.

A mi María nunca la puedo olvidar
yo siempre la recuerdo en la nota,
me daba muchos consejos todos los días
y era muy bonita, linda en realidad.

El Rey Vallenato Alberto Constantino, nombre heredado de su abuelo paterno, volvió a llorar. Mary, su nieta lo consoló y le dijo. “Abuelo, no llore. Tenga fortaleza”.
Las lágrimas seguían vistiendo su rostro de recuerdos y entonces el viejo juglar anotó. “Esto es duro. María cada día me hace más falta y siempre conté con su respaldo y el de mis hijos: Manuel Francisco, María del Socorro, Alberto, Miguel, Sol Marina, Eliécer, Amalfi y Roberto, semillas que le han dado 22 nietos y 13 bisnietos”.
Al mencionar a sus queridos hijos, retorna el recuerdo de su esposa y añade que la conoció cuando tenía 15 años y fue un amor a primera vista. “Nos entendimos de inmediato, como sucedió hasta el final de sus días. A ella le gustaba que me dieran el valor que tengo como cultor del verdadero vallenato. Nuestras vidas cambiaron para bien al llegar a Valledupar hace 48 años, y acá espero pasar los días que Dios me regale”.
El Rey Vallenato ahora camina pausado, medita mucho y habla lo necesario. Toca su acordeón para recordar esos tiempos vividos y entona sus cientos de canciones que son parte de su vida.
Siempre estuvo sentado y solamente se puso de pie para saludar al cantante Miguel Herrera, quien le grabó varias de sus canciones y destacó su valía en el folclor vallenato.
“El maestro Rada es ejemplo para todos. Acordeoneros de su categoría son únicos en el mundo vallenato. Es una gloria viviente”.
De un momento a otro ‘Beto’ Rada se emocionó y le pidió a Miguel Herrera que cantara para él tocar. Ese episodio fue sublime porque el juglar estaba en su entorno y se sintió como tocando el cielo del folclor.
Maestro, feliz cumpleaños, así la alegría se encuentre con la tristeza en la puerta de su corazón y lo haga llorar, porque llorar es un alivio ya que permite darle la mejor salida al sentimiento de un hombre bueno, noble y perseverante.
El Rey Vallenato, natural de El Difícil, Magdalena, dio las gracias por tenerlo en cuenta en esos instantes en que la vida le concede un año más y como por arte de magia aparecen recuerdos entrañables, reconocimientos ganados en franca lid musical y un sendero que conduce a un mejor mañana de la mano de Dios.

Por: Juan Rincón Vanegas
@juanrinconv

La obra musical que cuenta con 80 años está entre las mejores 50 canciones latinas, gracias a la interpretación de Carlos Vives y el Rey Vallenato Egidio Cuadrado.

Acórdate Moralito de aquel día
que estuviste en Urumita
y no quisiste hacer parranda.
Te fuiste de mañanita
sería de la misma rabia.

‘La gota fría’, de la autoría de Emiliano Antonio Zuleta Baquero, grabada en 1993 por el cantante samario Carlos Vives y el Rey Vallenato Egidio Cuadrado en el trabajo ‘Clásicos de la Provincia’, es una de las mejores 50 canciones latinas, según lo reseñó recientemente la revista estadounidense Rolling Stone.
Al respecto, anota la publicación: “El hecho particular destaca la canción vallenata ‘La gota fría’, que interpretó Carlos Vives con su particular estilo, siendo galardonada y premiada al entrar en este listado, ya que es un vallenato con ínfulas rockeras, y que a pesar de pasar 25 años sigue sonando en distintos países. Carlos Vives, ayudó a revivir el interés de los jóvenes por un género musical que se encontraba casi perdido en el tiempo”.

Parranda en Urumita

Esta canción nació en Urumita, La Guajira, en el año 1938, y su origen estuvo ligado a una larga confrontación que Emiliano Zuleta había sostenido con Lorenzo Miguel Morales Herrera, conocido como ‘Moralito’. A pesar de los versos candentes y con madrazo a bordo, esta piqueria fue folclórica porque siempre primó la amistad, hasta el punto de sellarla con un compadrazgo que les permitió ser los juglares más queridos. Con eso vinieron los abrazos y “se acabó la vaina”.
En cierta ocasión, Lorenzo hizo una reseña de la obra musical del ‘viejo Mile’ y aseveró: “Si analizan bien ‘La gota fría’ parece que fuera de mi autoría, y hasta muchos todavía me preguntan eso, porque en todo el trayecto de la letra aparece es ‘Moralito’ como el inspirador. En fin, esas son jocosidades de las canciones y en este caso soy solamente el protagonista, y de ella no obtuve ni un peso, porque mi compadre Emiliano no es que fuera tacaño, sino olvidadizo”.
También quiso dejar constancia de ese hecho musical que marcó su vida, y el martes 22 de marzo de 1994 en horas de la mañana contó su versión. En una hoja de carta con rayas, escribió en primera persona lo siguiente: “Un día fui a hacer una diligencia a Urumita, donde una señora llamarse ‘Beba’ Bello. Cuando la gente se dio cuenta de la llegada de Morales a Urumita, inmediatamente le participaron a Emiliano y se fue formando una parranda, cosa que yo nunca la pensé, porque no fui en son de música. Al fin, como de 7 u 8 de la noche Emiliano se fue y me dejó el acordeón, yo seguí parrandeando con los amigos y un poco tarde me acosté con el fin de viajar temprano. Como en esa época no había carros, uno aprovechaba las horas de la mañana para viajá. Ese fue el motivo para mi contendor hacer la composición”.
Esa canción, ‘La gota fría’, tuvo altos elogios de Gabriel García Márquez por su sencillez, ingenio y preciosura literaria, la cual inicialmente grabó en 1940 el músico cienaguero Guillermo Buitrago con el título de ‘Que criterio’. Actualmente, tiene más de 80 versiones.

Larga contienda

La piqueria entre estos dos juglares tuvo una vigencia de aproximadamente nueve años, y cada uno hizo un promedio de 20 canciones donde se sacaban los trapos al aire, no tenían que ver con nada con el fin de ganar la contienda a la distancia y no en una parranda.
Los juglares ‘Mile’ y ‘Moralito’, hombres de acordeón, canto y verso rápido recorrieron los caminos del Magdalena Grande llevando sus mensajes musicales, y con el paso de los años los convirtieron en grandes héroes del folclor vallenato.
En tal sentido, en su momento Consuelo Araujonoguera conceptuó: “La rencilla legendaria entre Zuleta y Morales tuvo proporciones tales y dividió en forma tan irreconciliable a los seguidores de ambos, que según se cuenta, se hizo necesaria la intervención amigable de muy destacados personajes de la región, a fin de amistarlos. Como testimonio maravilloso de ese dichoso pleito musical ha quedado el famoso paseo con el cual Emiliano dio el golpe de gracia a su rival. Cuando Lorenzo logró reponerse del impacto que públicamente le causaron las cáusticas estrofas de ‘La gota fría’, apenas si logró ensayar una tímida contestación que no tuvo la popularidad del formidable ataque musical”.
Emiliano Zuleta Baquero vivió sus últimos años en medio de homenajes y reconocimientos. También, gracias a su canción ‘La gota fría’ recibió una millonaria suma económica en 1994. Según reporte de Sayco, le liquidaron $83.578.372.97
Ante esta buena noticia, Emiliano con su jocosidad característica afirmó al momento del anuncio: “Ojalá tuviera menos años, para que esa plata supiera lo que es un hombre. La plata nunca llega mal, pero a mí me la retrasaron mucho porque trabajo si pasé”.
Hace 80 años (1938) fue creada la canción ‘La gota fría’, su vigencia sigue intacta y para el recuerdo quedaron aquellos recados que hoy son la esencia de este folclor que nació en los corrales y que hoy se pasea por todo el mundo.
Ni el propio Carlos Vives pensó que esa obra musical tuviera la mayor resonancia mundial porque se dedicó a escoger clásicos vallenatos para grabarlos, poniéndoles un nuevo vestido y respetando los cánones del folclor.

Navegando por el universo

‘La gota fría’ sigue navegando por un universo donde las plataformas digitales y redes sociales constituyen un gran pentagrama, y muchos todavía andan indagando sobre la historia de esa canción donde dos hombres se insultaban con versos, teniendo como cortina las notas de un acordeón.
“En todas partes la piden y la cantan, con ese amor que me hace recordar a esos dos interesantes juglares que se dedicaron a versear sin pensar que con el paso de los años el mundo les agradecería”, comentó Carlos Vives.
La célebre canción de la autoría del ‘viejo Mile’ en la voz de Carlos Vives se emparentó con baterías y guitarras eléctricas, produciendo un sonido espectacular hasta llegar a ser la más importante en el catálogo del artista samario.

Moralito, Moralito se creía 
que él a mí, que él a mí me iba a ganar
y cuando me oyó tocar
le cayó la gota fría.

 

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

‘El Cacique de La Junta’ también estuvo en dos ocasiones en el concurso de Canción Vallenata Inédita con las obras ‘Hijo agradecido’ y ‘Señor Maestro’.

Las historias del folclor van quedando regadas en el camino, y muchas veces hay que retomarlas para que regresen al lado de sus protagonistas y no queden escondidas en sus memorias, sino que aparezcan como constancia del más grato ejercicio musical llamado Festival de la Leyenda Vallenata.

“En 1974, cuando se coronó por primera vez como Rey Vallenato Alfredo Gutiérrez; participé en el concurso de acordeón aficionado con Diomedes Díaz Maestre, quien fue mi guacharaquero y cantante, junto al cajero Jairo Suárez”.

Así comienza su relato, hasta ahora inédito, Francisco Palencia Barragán, un veterano acordeonero nacido hace 68 años en Planeta Rica, Córdoba, y quien logró presentarse en el certamen vallenato de Valledupar con ‘El Cacique de La Junta’.

Por esa época, Francisco vivía en Valledupar trabajando en el lavadero de carros de propiedad de su cuñado Leonidas Guerrero, y frecuentaba el restaurante ‘La Cascada’, de Alcides ‘Chide’ Maestre, tío de Diomedes, quien tenía su negocio ubicado en la Avenida Fundación con trasversal 21.

“En ese lugar conocí a Diomedes, y se le notaba su inquietud por el folclor vallenato. Muchas veces parrandeamos, y se nos dio por participar en el Festival Vallenato, sin contar con experiencia alguna”.

Guacharaquero inexperto

De esa manera, los tres se atrevieron a concursar sin muchos ensayos, pero teniendo definidas las siguientes canciones: el merengue ‘Los areticos’ (Diomedes Díaz), el paseo ‘La primavera’ (Lorenzo Morales), la puya ‘El pedazo de acordeón’ y el son ‘Mi comadre Consuelo’ (ambas de Alejo Durán).

“Esa mañana nos tocó en uno de los kioscos, y quién dijo miedo. Nunca habíamos concursado en nada, sólo queríamos sobresalir, pero creo que los nervios en la primera canción traicionaron a Diomedes”.

Francisco hace una pequeña parada, y a pesar del paso del tiempo, su memoria lo ayuda para contar: “Comenzamos a interpretar el merengue ‘Los areticos’, de la autoría de Diomedes. Cuando la canción iba más de la mitad y él estaba cantando, se la cayó la guacharaca, y nos tocó parar. Se bajó del kiosco a recogerla, subió sonriendo, nos dijo que siguiéramos, y así lo hicimos”.

Por la tarde, les correspondía presentar el paseo, pero no fueron llamados a la competencia. Ante esto, el cajero Jairo Suárez Reales anota: “Nosotros, no tocábamos mucho, esa es la verdad, y solamente íbamos por la fiebre del folclor. Éramos novatos, siempre nos animaba y apoyaba el músico Jairo Vargas López, testigo de estas aventuras folclóricas”.

El cajero recuerda, como si fuera ayer, esa historia que lo marcó de manera positiva. Así se inició, para con el paso de los años convertirse en uno de los principales protagonistas del Festival de la Leyenda Vallenata.

“Al no llamarnos, nos fuimos a sentar al lado de la casona de Hernando Molina Céspedes, donde tomamos agua y después cada uno salió para su casa. Así terminó todo, y cuando nos encontrábamos, nos reíamos de ese suceso”.

Esa rápida presentación de Diomedes Díaz en el Festival de la Leyenda Vallenata, de escasos cuatro minutos aproximadamente, quedó para el anecdotario de dos luchadores del folclor, quienes la cuentan con orgullo sabiendo que tiempo después ese joven guacharaquero se convirtió en el más grande ídolo de las multitudes.

Reencuentro en Planeta Rica

Por su parte, el acordeonero Francisco Palencia nunca más participó en el Festival Vallenato. Se dedicó a trabajar, a tocar parrandas, a cantar y componer. “Varios años después me vine para mi tierra Planeta Rica, donde todavía vivo en el barrio San José. Estando acá, Diomedes vino una vez con ‘Colacho’ Mendoza, a presentarse en una caseta que organizó César Álvarez”.

En este momento, la nostalgia lo sacude. Deja un corto espacio en su charla, y seguidamente dice: “Entré a la caseta a saludarlo, nos tomamos unos tragos hasta la madrugada, y fue punto de conversación aquella vez cuando nos presentamos al Festival Vallenato y se le cayó la guacharaca en plena competencia”.

Cerrando ese capítulo le agradeció a Dios por haber tenido la oportunidad de debutar en el más grande Festival Vallenato de Colombia, con ‘El Cacique de La Junta’, personaje a quien conoció dando sus primeros pasos en la música vallenata.

‘Hijo agradecido’

Dos años después de aquella presentación, Diomedes Díaz regresó al Festival de la Leyenda Vallenata y ocupó el tercer puesto en el concurso de canción inédita con el paseo ‘Hijo agradecido’, ocasión en la cual lo acompañó en el acordeón su tío Martín Maestre.

En esa oportunidad, el primer lugar lo ocupó el compositor Alonso Fernández Oñate con el merengue ‘Yo soy vallenato’, y el segundo puesto fue para Sergio Moya Molina con la puya ‘La fiesta de los pájaros’.

La canción que dedicó ‘El Cacique’ a sus padres Rafael María Díaz y Elvira Antonia Maestre Hinojosa, fue grabada por los músicos atanqueros Pedro García Díaz y Florentino Montero.

En el mundo no he hallado

un obsequio material

para poder pagar a mi padre y a mi madre,

al instante recuerdo y siento ganas de llorar

al pensar aquellos tiempos

que lucharon para criarme.

Homenaje a Escalona

La última presentación de Diomedes Díaz Maestre en un concurso del Festival de la Leyenda Vallenata sucedió en 1987, cuando llegó a la final con el paseo ‘Señor Maestro’, dedicado a Rafael Escalona Martínez, y fue descalificado porque llevaba una publicidad en su camiseta.

Dicha canción fue grabada por el mismo Diomedes al lado de Álvaro López en el año 2009, en la producción musical ‘Listo pa’ la foto’.

Señor Rafael Escalona, Señor Maestro

reciba un abrazo fuerte de parte mía

yo hace tiempo quería, rendirle este homenaje

y hoy en nombre del Valle, quiero hacerle sabé

que vivimos contentos, y orgullosos de usted.

En tres ocasiones, Diomedes Díaz Maestre mostró su talento en el Festival de la Leyenda Vallenata, donde fue su punto de arranque para luego darse a conocer en todo un universo vallenato que lo llenó de gloria hasta el final de sus días.

Domingo, 29 Abril 2018 17:57

Claudia Elena Vásquez, la Reina de Carlos Vives

Escrito por

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

La vida de la antioqueña Claudia Elena Vásquez Ángel y el samario Carlos Alberto Vives Restrepo, gira alrededor del amor desde hace más de 14 años, y lo mejor es que a ese sentimiento le han puesto música para darle la nota más alta en el pentagrama de la felicidad.

Todas las manifestaciones se han dado en esos tiempos del amor donde su barco navega por aguas mansas y dulces, y la vida tiene el verdadero color de rosas.

Precisamente, el año pasado Claudia Elena escribió en su Instagram un mensaje de esos que dan el blanco, que hacen posible que las estrellas iluminen más y la luna sonría hasta por dentro.

“Te amo Carlos Vives. Dios te bendiga siempre, amo la vida contigo, la sociedad que hemos construido en todo, en el hogar con nuestra familia, en el trabajo tuyo como artista, con nuestro equipo de trabajo en @gaira_cafe y @gml_auditorio, con nuestra iniciativa de @traslaperla por nuestra Santa Marta, con nuestra escuela de música @riograndeescuela, nuestro estudio @gmlestudios, con nuestro proyecto de @pombo.musical; mejor dicho, sigue soñando que yo me encargo que todo sea realidad. ¡¡¡Te adoro!!!”.

Estos proyectos como ella lo indica, van de la mano de Dios, y sostenidos por el amor de esta pareja que tienen una visión precisa por donde indica la brújula.

Ellos, tienen dos hijos Elena y Pedro, que son el imán que unen sus sentimientos y desde distintos escenarios cada uno manifiesta su amor. “Es una mujer maravillosa, es increíble”, dice Carlos.

Por su parte Claudia manifiesta. “A Carlos lo amo y tenemos un hogar maravilloso”.

Yendo más lejos, Carlos habló en detalle de su reina. “Insisto en lo maravillosa que es Claudia. Es mi motor. Me ha salvado la vida. Por ella volví a la industria musical. Ella mueve todo y es lo mejor que me ha pasado”.

Para Carlos Vives, su amor Claudia Elena, representa, el movimiento más divino de su corazón, tanto así que el artista dice: “CV, no es Carlos Vives, sino Claudia Vásquez”. Al fin y al cabo son uno solo. Son seres que han puesto a andar el sentimiento sin medida alguna en el sendero de la vida, y sembrando semillas de amor para luego recoger los frutos con sus propias manos…

La vida de pareja

Entrando en el campo de la magia de la pareja, Claudia es clara y entrega su propia experiencia. “Cuando nacen los hijos, uno no puede descuidar a la pareja, por eso es súper clave buscar espacios, tiempo para los dos, estar los dos solos. Es clave sacar esos espacios. La vida no puede ser sólo los niños, porque la vida de pareja es muy importante y, finalmente, los hijos son prestados. A los hijos uno se los goza 16, 20 años y luego se van ¿Y qué queda? Yo creo que hay que cultivar mucho la relación de pareja. Soy súper partidaria de buscar esos espacios de estar sola con Carlos y aprovechar esos momentos”.

El homenaje

Los dos están felices. El homenaje en el 51° Festival de la Leyenda Vallenata para Carlos ha sido un motivo para darlo todo y que la fiesta sea en grande y se desprendan actos que lleven alegría a todos.

“Carlos ha tomado este homenaje no para él, sino compartido con todos los que supieron en su momento tocar y cantar vallenatos, y que él conoció en su casa de Santa Marta. Está feliz y comprometido. Gracias a la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata y al pueblo vallenato, por ese gesto que lo motivó a seguir trabajando por este bello género musical”, anotó Claudia Elena.

La Reina de Carlos Vives, la encantadora antioqueña, reina de Colombia en 1996, vive pensando en todo lo que encierran estos momentos que llenan de regocijo el corazón, haciendo posible que todos fijen su mirada en la tierra del olvido o en ese Macondo que Gabriel García Márquez bosquejó en letras y que hoy más que nunca merece una segunda oportunidad sobre el mundo vallenato donde un acordeón arruga el sentimiento.

‘Volví a nacer’, clave del amor

El artista samario no se cansa de resaltar el aporte a su carrera musical y personal de su amada Claudia Elena, y le manda todos los besos que caben en el mundo, le regala las flores que encuentra en el jardín de la vida y le entona la canción que más le gusta: ‘Volví a nacer’.

Ella queda encantada e indica. “Esa canción ‘Volví a nacer’, es una verdadera declaración de amor, es poesía. Las canciones de Carlos se basan en el amor, son llenas de sentimiento y se encuentra el momento preciso de la vida en que se quieren dedicar y cantar a todo pulmón”.

Y es que por tu amor volví a nacer

tú fuiste la respiración y era tan grande la ilusión.

Quedarme a tu lado, ser el bendecido por tu amor

por eso yo quiero dejar mi pasado

que vengas conmigo, morirme en tus brazos, dulce amor.

En medio de la charla Carlos Vives recordó los momentos en que fue el protagonista de la serie Escalona de Caracol Televisión y grabó los Clásicos de la Provincia I y II, con la disquera Sonolux, que le inyectaron un nuevo aire al vallenato raizal y lo proyectaron con mayor fuerza por el mundo.

“Admiraba agarrado de las faldas de mi mamá, el carisma y el talento de estos juglares que comenzaron a llenar mi vida de vallenatos. Desde ese momento comencé a admirar a esos hombres que dejaron un gran legado que no hay que dejar a la vera del camino. Esos viejos juglares que engrandecieron el folclor, y los que todavía las nuevas generaciones les rinden homenaje”.

Siguió de largo entregando sus conceptos. “Valledupar, la Capital Mundial del Vallenato, es una mina de folclor, y más su máxima fiesta el Festival de la Leyenda Vallenata que se ha ganado el más alto honor. La música vallenata tiene el más grande espacio, y se hace necesario cuidarlo. Es tarea de todos”.

Recordó que su amor por el vallenato no escampa, sino que recorre los caminos del ayer donde los cantos se estrellan de frente con el corazón y hacen posible que el alma cante ‘El testamento’, donde un maestro de nombre Rafael Escalona, al irse de viaje pidió que no lo lloraran porque le daba dolor.

También su canto ‘Hijo del vallenato’ donde no dudó en cantar.

Yo siempre cantaré historias de mi pueblo

momentos de un ayer futuro de mi ensueño.

Yo siempre volveré por los caminos viejos

Sendero natural de los hombres sinceros.

Y volveré del Valle a la provincia de Padilla

siguiendo la esperanza de una tierra prometida.

Y cruzaré el desierto buscando una nueva senda

siguiendo los caminos de Francisco, la leyenda.

 

 

 

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