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Ultima Hora

Opinion

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

‘El Cacique de La Junta’ también estuvo en dos ocasiones en el concurso de Canción Vallenata Inédita con las obras ‘Hijo agradecido’ y ‘Señor Maestro’.

Las historias del folclor van quedando regadas en el camino, y muchas veces hay que retomarlas para que regresen al lado de sus protagonistas y no queden escondidas en sus memorias, sino que aparezcan como constancia del más grato ejercicio musical llamado Festival de la Leyenda Vallenata.

“En 1974, cuando se coronó por primera vez como Rey Vallenato Alfredo Gutiérrez; participé en el concurso de acordeón aficionado con Diomedes Díaz Maestre, quien fue mi guacharaquero y cantante, junto al cajero Jairo Suárez”.

Así comienza su relato, hasta ahora inédito, Francisco Palencia Barragán, un veterano acordeonero nacido hace 68 años en Planeta Rica, Córdoba, y quien logró presentarse en el certamen vallenato de Valledupar con ‘El Cacique de La Junta’.

Por esa época, Francisco vivía en Valledupar trabajando en el lavadero de carros de propiedad de su cuñado Leonidas Guerrero, y frecuentaba el restaurante ‘La Cascada’, de Alcides ‘Chide’ Maestre, tío de Diomedes, quien tenía su negocio ubicado en la Avenida Fundación con trasversal 21.

“En ese lugar conocí a Diomedes, y se le notaba su inquietud por el folclor vallenato. Muchas veces parrandeamos, y se nos dio por participar en el Festival Vallenato, sin contar con experiencia alguna”.

Guacharaquero inexperto

De esa manera, los tres se atrevieron a concursar sin muchos ensayos, pero teniendo definidas las siguientes canciones: el merengue ‘Los areticos’ (Diomedes Díaz), el paseo ‘La primavera’ (Lorenzo Morales), la puya ‘El pedazo de acordeón’ y el son ‘Mi comadre Consuelo’ (ambas de Alejo Durán).

“Esa mañana nos tocó en uno de los kioscos, y quién dijo miedo. Nunca habíamos concursado en nada, sólo queríamos sobresalir, pero creo que los nervios en la primera canción traicionaron a Diomedes”.

Francisco hace una pequeña parada, y a pesar del paso del tiempo, su memoria lo ayuda para contar: “Comenzamos a interpretar el merengue ‘Los areticos’, de la autoría de Diomedes. Cuando la canción iba más de la mitad y él estaba cantando, se la cayó la guacharaca, y nos tocó parar. Se bajó del kiosco a recogerla, subió sonriendo, nos dijo que siguiéramos, y así lo hicimos”.

Por la tarde, les correspondía presentar el paseo, pero no fueron llamados a la competencia. Ante esto, el cajero Jairo Suárez Reales anota: “Nosotros, no tocábamos mucho, esa es la verdad, y solamente íbamos por la fiebre del folclor. Éramos novatos, siempre nos animaba y apoyaba el músico Jairo Vargas López, testigo de estas aventuras folclóricas”.

El cajero recuerda, como si fuera ayer, esa historia que lo marcó de manera positiva. Así se inició, para con el paso de los años convertirse en uno de los principales protagonistas del Festival de la Leyenda Vallenata.

“Al no llamarnos, nos fuimos a sentar al lado de la casona de Hernando Molina Céspedes, donde tomamos agua y después cada uno salió para su casa. Así terminó todo, y cuando nos encontrábamos, nos reíamos de ese suceso”.

Esa rápida presentación de Diomedes Díaz en el Festival de la Leyenda Vallenata, de escasos cuatro minutos aproximadamente, quedó para el anecdotario de dos luchadores del folclor, quienes la cuentan con orgullo sabiendo que tiempo después ese joven guacharaquero se convirtió en el más grande ídolo de las multitudes.

Reencuentro en Planeta Rica

Por su parte, el acordeonero Francisco Palencia nunca más participó en el Festival Vallenato. Se dedicó a trabajar, a tocar parrandas, a cantar y componer. “Varios años después me vine para mi tierra Planeta Rica, donde todavía vivo en el barrio San José. Estando acá, Diomedes vino una vez con ‘Colacho’ Mendoza, a presentarse en una caseta que organizó César Álvarez”.

En este momento, la nostalgia lo sacude. Deja un corto espacio en su charla, y seguidamente dice: “Entré a la caseta a saludarlo, nos tomamos unos tragos hasta la madrugada, y fue punto de conversación aquella vez cuando nos presentamos al Festival Vallenato y se le cayó la guacharaca en plena competencia”.

Cerrando ese capítulo le agradeció a Dios por haber tenido la oportunidad de debutar en el más grande Festival Vallenato de Colombia, con ‘El Cacique de La Junta’, personaje a quien conoció dando sus primeros pasos en la música vallenata.

‘Hijo agradecido’

Dos años después de aquella presentación, Diomedes Díaz regresó al Festival de la Leyenda Vallenata y ocupó el tercer puesto en el concurso de canción inédita con el paseo ‘Hijo agradecido’, ocasión en la cual lo acompañó en el acordeón su tío Martín Maestre.

En esa oportunidad, el primer lugar lo ocupó el compositor Alonso Fernández Oñate con el merengue ‘Yo soy vallenato’, y el segundo puesto fue para Sergio Moya Molina con la puya ‘La fiesta de los pájaros’.

La canción que dedicó ‘El Cacique’ a sus padres Rafael María Díaz y Elvira Antonia Maestre Hinojosa, fue grabada por los músicos atanqueros Pedro García Díaz y Florentino Montero.

En el mundo no he hallado

un obsequio material

para poder pagar a mi padre y a mi madre,

al instante recuerdo y siento ganas de llorar

al pensar aquellos tiempos

que lucharon para criarme.

Homenaje a Escalona

La última presentación de Diomedes Díaz Maestre en un concurso del Festival de la Leyenda Vallenata sucedió en 1987, cuando llegó a la final con el paseo ‘Señor Maestro’, dedicado a Rafael Escalona Martínez, y fue descalificado porque llevaba una publicidad en su camiseta.

Dicha canción fue grabada por el mismo Diomedes al lado de Álvaro López en el año 2009, en la producción musical ‘Listo pa’ la foto’.

Señor Rafael Escalona, Señor Maestro

reciba un abrazo fuerte de parte mía

yo hace tiempo quería, rendirle este homenaje

y hoy en nombre del Valle, quiero hacerle sabé

que vivimos contentos, y orgullosos de usted.

En tres ocasiones, Diomedes Díaz Maestre mostró su talento en el Festival de la Leyenda Vallenata, donde fue su punto de arranque para luego darse a conocer en todo un universo vallenato que lo llenó de gloria hasta el final de sus días.

Domingo, 29 Abril 2018 17:57

Claudia Elena Vásquez, la Reina de Carlos Vives

Escrito por

Por Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

La vida de la antioqueña Claudia Elena Vásquez Ángel y el samario Carlos Alberto Vives Restrepo, gira alrededor del amor desde hace más de 14 años, y lo mejor es que a ese sentimiento le han puesto música para darle la nota más alta en el pentagrama de la felicidad.

Todas las manifestaciones se han dado en esos tiempos del amor donde su barco navega por aguas mansas y dulces, y la vida tiene el verdadero color de rosas.

Precisamente, el año pasado Claudia Elena escribió en su Instagram un mensaje de esos que dan el blanco, que hacen posible que las estrellas iluminen más y la luna sonría hasta por dentro.

“Te amo Carlos Vives. Dios te bendiga siempre, amo la vida contigo, la sociedad que hemos construido en todo, en el hogar con nuestra familia, en el trabajo tuyo como artista, con nuestro equipo de trabajo en @gaira_cafe y @gml_auditorio, con nuestra iniciativa de @traslaperla por nuestra Santa Marta, con nuestra escuela de música @riograndeescuela, nuestro estudio @gmlestudios, con nuestro proyecto de @pombo.musical; mejor dicho, sigue soñando que yo me encargo que todo sea realidad. ¡¡¡Te adoro!!!”.

Estos proyectos como ella lo indica, van de la mano de Dios, y sostenidos por el amor de esta pareja que tienen una visión precisa por donde indica la brújula.

Ellos, tienen dos hijos Elena y Pedro, que son el imán que unen sus sentimientos y desde distintos escenarios cada uno manifiesta su amor. “Es una mujer maravillosa, es increíble”, dice Carlos.

Por su parte Claudia manifiesta. “A Carlos lo amo y tenemos un hogar maravilloso”.

Yendo más lejos, Carlos habló en detalle de su reina. “Insisto en lo maravillosa que es Claudia. Es mi motor. Me ha salvado la vida. Por ella volví a la industria musical. Ella mueve todo y es lo mejor que me ha pasado”.

Para Carlos Vives, su amor Claudia Elena, representa, el movimiento más divino de su corazón, tanto así que el artista dice: “CV, no es Carlos Vives, sino Claudia Vásquez”. Al fin y al cabo son uno solo. Son seres que han puesto a andar el sentimiento sin medida alguna en el sendero de la vida, y sembrando semillas de amor para luego recoger los frutos con sus propias manos…

La vida de pareja

Entrando en el campo de la magia de la pareja, Claudia es clara y entrega su propia experiencia. “Cuando nacen los hijos, uno no puede descuidar a la pareja, por eso es súper clave buscar espacios, tiempo para los dos, estar los dos solos. Es clave sacar esos espacios. La vida no puede ser sólo los niños, porque la vida de pareja es muy importante y, finalmente, los hijos son prestados. A los hijos uno se los goza 16, 20 años y luego se van ¿Y qué queda? Yo creo que hay que cultivar mucho la relación de pareja. Soy súper partidaria de buscar esos espacios de estar sola con Carlos y aprovechar esos momentos”.

El homenaje

Los dos están felices. El homenaje en el 51° Festival de la Leyenda Vallenata para Carlos ha sido un motivo para darlo todo y que la fiesta sea en grande y se desprendan actos que lleven alegría a todos.

“Carlos ha tomado este homenaje no para él, sino compartido con todos los que supieron en su momento tocar y cantar vallenatos, y que él conoció en su casa de Santa Marta. Está feliz y comprometido. Gracias a la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata y al pueblo vallenato, por ese gesto que lo motivó a seguir trabajando por este bello género musical”, anotó Claudia Elena.

La Reina de Carlos Vives, la encantadora antioqueña, reina de Colombia en 1996, vive pensando en todo lo que encierran estos momentos que llenan de regocijo el corazón, haciendo posible que todos fijen su mirada en la tierra del olvido o en ese Macondo que Gabriel García Márquez bosquejó en letras y que hoy más que nunca merece una segunda oportunidad sobre el mundo vallenato donde un acordeón arruga el sentimiento.

‘Volví a nacer’, clave del amor

El artista samario no se cansa de resaltar el aporte a su carrera musical y personal de su amada Claudia Elena, y le manda todos los besos que caben en el mundo, le regala las flores que encuentra en el jardín de la vida y le entona la canción que más le gusta: ‘Volví a nacer’.

Ella queda encantada e indica. “Esa canción ‘Volví a nacer’, es una verdadera declaración de amor, es poesía. Las canciones de Carlos se basan en el amor, son llenas de sentimiento y se encuentra el momento preciso de la vida en que se quieren dedicar y cantar a todo pulmón”.

Y es que por tu amor volví a nacer

tú fuiste la respiración y era tan grande la ilusión.

Quedarme a tu lado, ser el bendecido por tu amor

por eso yo quiero dejar mi pasado

que vengas conmigo, morirme en tus brazos, dulce amor.

En medio de la charla Carlos Vives recordó los momentos en que fue el protagonista de la serie Escalona de Caracol Televisión y grabó los Clásicos de la Provincia I y II, con la disquera Sonolux, que le inyectaron un nuevo aire al vallenato raizal y lo proyectaron con mayor fuerza por el mundo.

“Admiraba agarrado de las faldas de mi mamá, el carisma y el talento de estos juglares que comenzaron a llenar mi vida de vallenatos. Desde ese momento comencé a admirar a esos hombres que dejaron un gran legado que no hay que dejar a la vera del camino. Esos viejos juglares que engrandecieron el folclor, y los que todavía las nuevas generaciones les rinden homenaje”.

Siguió de largo entregando sus conceptos. “Valledupar, la Capital Mundial del Vallenato, es una mina de folclor, y más su máxima fiesta el Festival de la Leyenda Vallenata que se ha ganado el más alto honor. La música vallenata tiene el más grande espacio, y se hace necesario cuidarlo. Es tarea de todos”.

Recordó que su amor por el vallenato no escampa, sino que recorre los caminos del ayer donde los cantos se estrellan de frente con el corazón y hacen posible que el alma cante ‘El testamento’, donde un maestro de nombre Rafael Escalona, al irse de viaje pidió que no lo lloraran porque le daba dolor.

También su canto ‘Hijo del vallenato’ donde no dudó en cantar.

Yo siempre cantaré historias de mi pueblo

momentos de un ayer futuro de mi ensueño.

Yo siempre volveré por los caminos viejos

Sendero natural de los hombres sinceros.

Y volveré del Valle a la provincia de Padilla

siguiendo la esperanza de una tierra prometida.

Y cruzaré el desierto buscando una nueva senda

siguiendo los caminos de Francisco, la leyenda.

 

 

 

Sábado, 14 Abril 2018 15:55

Martín Elías, un ángel que vela en el camino

Escrito por

Por Juan Rincón Vanegas – @juanrinconv

Hace un año partió sin regreso Martín Elías Díaz Acosta, ‘El Gran Martín Elías’, como lo bautizó su papá Diomedes. El joven artista dejó colgado en el árbol del recuerdo un costal de vivencias, un cuadro con imágenes que se quedaron pegadas en las pupilas de todos y un inmenso balde de lágrimas que aún se sigue derramando.

De esa tragedia quedó el testimonio del campesino Rodrigo Contreras, primer testigo del accidente ocurrido a siete kilómetros de la vía que comunica a San Onofre con Tolú, Sucre, en un sector rural conocido como ‘Aguas negras’.

Esa nefasta mañana, Rodrigo corrió a auxiliarlo, mientras que el artista le suplicaba que no lo dejara morir. Todo sucedió tan rápido, como el recorrido del vehículo donde se transportaba ese viernes santo, que las oraciones de sus familiares, amigos y seguidores fueron más kilométricas pidiendo por su vida.

Mensaje de Carlos Vives

Ante su muerte, miles de mensajes aparecieron untados de tristeza, teñidos con llanto, destacando que en su corto tiempo de vida artística logró pegarse en el corazón de miles de seguidores que lo acompañaban en sus conciertos y entonaban sus canciones.

Precisamente, uno de esos mensajes llevaba la firma del artista Carlos Vives, quien con el alma escondida en el dolor escribió: “Te fuiste muy pronto y nos quedamos sin ti; sin creerlo, sin entenderlo, sin aceptarlo, sin aceptar que el cuerpo destrozado en el pavimento era el tuyo! Sí, Martín, hemos llorado por ti.

No sabes lo feliz que estaba Claudia Elena… le contaba a todo el mundo que tú le habías puesto Paula Elena por ella. Te felicito, porque solamente un corazón tan lindo cultiva una familia tan hermosa. Viaja tranquilo Martín, ellos van a estar bien.

Lo que sí no voy a perdonarte es que en todas las veces que nos vimos no me hayas dicho que querías grabar conmigo. ¿Por qué no me dijiste nada? Por qué, cómo me lee Claudia en tus entrevistas, me veías tan lejos, si siempre he estado tan cerca de ustedes. Tú sabes muy bien que soy un artista que nunca soñó con irse de su tierra.

Pero no me dijiste que tenías un disco nuevo, y que había una canción que era para mí, que querías cantar conmigo. ¿Por qué no me lo dijiste?”.

Carlos Vives sigue pensando en ‘El gran Martín Elías’, y el próximo mes saldrá ese canto que el hijo de Diomedes Díaz siempre soñó.

Añoranzas de una madre

El lunes 18 de junio de 1990 a las ocho de la mañana nació Martín Elías, el hijo de Diomedes Díaz Maestre y Patricia Isabel Acosta Solano. “Mi hijo nació gordito, pero mi mayor emoción al ser madre por cuarta vez fue cuando lo pude tener en mis brazos y oírlo llorar”.

Diomedes, ‘El Cacique de La Junta’, no pudo estar en ese momento porque estaba de viaje realizando una presentación musical en Fundación, Magdalena, pero al llegar a su casa en Valledupar armó la más grande parranda. Estaba tan feliz, que de inmediato dijo que el nombre del nuevo hijo sería ‘El gran Martín Elías’, en homenaje a su tío Martín Elías Maestre Hinojosa, hermano de su mamá Elvira.

Por ejemplo, me diste una mujer

que ha sido, como la madre mía,

de Luis Ángel, de Santos Rafael

de Diomedes, y ‘El gran Martín Elías’.

Patricia Acosta continúa uniendo esos bellos recuerdos: “Martín siempre fue callado, risueño, noble, juguetón. Había que pagarle para que hablara. En nuestra familia todos teníamos que ver con él, por su manera de ser y por amarnos mucho. Su papá era su gran adoración, y sus padrinos: Gustavo Gutiérrez Maestre y Betsy Leonor Acosta Solano, mi hermana, sus consentidos”.

Entonces, pasa de manera veloz de la alegría a la tristeza: “Martín siempre fue el mismo. Me regaló muchas cosas materiales, pero me quedo con su inmenso amor, con su ternura, con su amabilidad, y con esos besos y abrazos que siempre llegaban a tiempo. Me hace mucha falta mi ‘Titi’ inolvidable”.

La mujer que inspiró varios de los éxitos de Diomedes Díaz agradeció a todos los seguidores del ‘Martinismo’ por querer tanto al menor de sus retoños, quien se ganó su propio espacio en el folclor vallenato, y solamente la muerte atajó su ascendente carrera musical.

Mira a lo lejos, piensa y entonces habla de sus dos nietos: Martín Elías Jr. y Paula Elena. “En ellos está reflejado todo lo que significó mi hijo. Abrazarlos es añorarlo a él”. Unas lágrimas visitaron sus mejillas, y no había lugar para una pregunta más.

Hace un año, Martín Elías estaba satisfecho con su nueva producción musical al lado de Rolando Ochoa, y tenía puestas las esperanzas en esas canciones vallenatas que hablan de historias pegadas al sentimiento, e interpretadas con su bendito corazón, donde la mayoría de veces habitaban alegrías, tristezas y el inmenso amor de sus Martinistas.

Despedida musical

La mañana de la despedida de los escenarios, 14 de abril de 2017, sucedió en Coveñas, Sucre. Martín Elías derrochó energía, talento, alegría, bromeó con sus músicos, regaló flores, interpretó esas canciones que hacían delirar a sus ‘Martinistas’, y como algo premonitorio, recordó a su papá diciendo que se encontraría con él.

“A mí me duele papá, porque se fue de mi lado, no me voy a preocupá, porque allá nos encontramos”. Erick Escobar, uno de sus coristas, al oírlo salió presuroso al paso del verso y dijo: “Pero todavía no”.

Esa imagen imborrable de sus últimos cantos, al igual que su sepelio en Valledupar, dan frecuentemente la vuelta por el mundo vallenato que no se resigna a la ley de la vida, sino que lo añora al notar que su ausencia duele más, mientras que sus cantos siguen sonando ‘Sin límites’ en la grabadora que sigue colgada en aquel árbol del recuerdo infinito.

…Y el mismo Martín Elías lo expresó en su último concierto: “No es tanto dar el paso, sino dejar la huella, y bien dejá”.

Domingo, 04 Marzo 2018 17:55

Carmelo Barraza Bolaños

Escrito por

 

Por: Celso Guerra Gutiérrez

Fue cajero vanguardistas de la música costeña, incluida la vallenata, tuvo gran figuración gracias a las innovaciones sonora que hizo con este instrumento, en los diferentes grupos donde milito.

Carmelo o “Nariz de Guacamaya”, como fue bautizado en la canción “Ripiti Ripita”, o la “cátedra”, legendaria puya “La Fiesta de los Pájaros”, de Sergio Moya, a la cual le imprimió su sello personal cuando la grabo al lado de Alfredo Gutiérrez, nació en la población de Ponedera en el departamento del atlántico, como siempre ocurre con los miembros del folclor, en un hogar de campesinos, conformado por América Bolaños y Alberto Barraza.

Sus padres se dedicaban a la fabricación de carbón vegetal en hornos, actividad que Barraza ejerció contra su voluntad, alterno este oficio desde muy niño con el toque de guacharaca y un tambor de lata, no hubo tiempo ni dinero para el estudio

A Carmelo no le gustaba ser carbonero, alardeaba con picardía del contraste de su piel blanca y sus ojos verdes con el tizne del carbón en su cara, este hecho lo motivo a embarcarse en bus del cual no sabía su destino, este lo llevo a Sincelejo, esta trashumancia caracterizó a Carmelo toda su vida desde los 12 años de edad.

Desembarco en la famosa Plaza Majagual, totalmente desorientado avistó y se le acerco a una señora que tenía una venta de fritos allí, le comento su escapada de la casa, a esta dama le conmovió la situación de desamparo de Barraza Bolaños y lo llevo a su humilde residencia que resultó ser la del Virgilio Barrera a quien enseño a tocar la guacharaca instrumento con el cual corono a varios reyes vallenatos y fue integrante por muchos años del Binomio de Oro.

Carmelo colaboraba con trabajos a la señora de los fritos, en sus ratos de ocio ya ejecutaba con maestría la caja, su popularidad como ejecutante crecía en la plaza Majagual, por recomendación hasta allí llego escéptico, Alejo Duran a escuchar este niño, grande fue su impresión al oírlo, inmediatamente lo incorporo a su grupo grabo las canciones “La Perra”, “Amor Comprado” etc.

En esas andanzas conoció a Alfredo Gutiérrez, ambos muy niños, Gutiérrez vivía en casa de Calixto Ochoa, con el cual se fue a tocar en buses urbanos y fiestas en los pueblos, Calixto estaba de moda con “lirio Rojo”, y recibió la propuesta de “Toño” Fuentes, propietario de la disquera para conformar una agrupación que rivalizara con Aníbal Velásquez quien imponía la Guaracha, nacieron “Los Corraleros de Majagual, fueron sus precursores, Alfredo, Calixto, Cesar Castro y Carmelo Barraza.

Al separarse Alfredo de “los Corraleros”, Carmelo siguió con “Alfredo Gutiérrez y sus Estrellas”, “Los Caporales del Magdalena”, “La Sonora del Cesar”, acompaño a Alfredo a coronarse rey vallenato, también integro la agrupación de Diomedes Díaz, fue unos de los damnificados al cual Alfredo dejo tirado y sin dinero en estados Unidos, Barraza visito con su música toda Centro y sur América, Holanda, Usa y Alemania.

Murió a la edad 67 años en el  2008 en Valledupar, agobiado por un cáncer colon.

Domingo, 25 Febrero 2018 16:24

Ocurrencias o Estrategias

Escrito por

Por: Miguel Maldonado Martínez     

Consultor Colombiano

Las campañas de congreso en el departamento del Cesar están alinderadas entre las campañas que se basan en las ocurrencias y unas pocas en tener una estrategia definida.

La gran mayoría se basa en las ocurrencias, no fueron planificadas ni diseñadas por un profesional o por un equipo o empresa especializada, sino que fueron montadas a las carreras por “neófitos” o por personas con más ganas que ideas, o con más afición que profesionalismo. Esto producto de la visión de los equipos directivos y candidatos que buscan economía a costa de resultados o efectividad.

Las campañas hay que profesionalizarlas, porque esto redunda en mejores resultados y mayor economía en los recursos destinados a la campaña.

Hay, eso sí valga la pena decirlo, muy poca oferta de empresas o profesionales capacitados en comunicación y marketing político en esta región, normalmente aparecen “expertos” de papel en épocas electorales, no más. O como el caso de uno que otro que por haber ido a un evento regional de marketing, ya se cree experto o experta, sin más argumentos que ser amigos del poder o de algún candidato, que prefiere ese riesgo a contratar a unos verdaderos expertos.

La falta de experiencia y profesionalismo es evidente en la mayoría de campañas, con unas dos excepciones todos hacen campaña tradicional, mucha campaña basada en la retórica del “Tamal”, muy poca creatividad y casi nula innovación. Eso se nota claramente en temas de imagen, social media o redes sociales, tácticas, investigación y eventos.

Ocurrencias Vs Estrategias

Las ocurrencias por si solas no pierden elecciones

Las grandes ideas son estratégicas y no publicitarias

Las mejores ocurrencias derivan de una creatividad montada sobre una estrategia clara, precisa y contundente.

La política a través de la comunicación es interacción, es conversación

Los resultados de las encuestas y los resultados que se materializaran el 11 de marzo mostraran eso, quienes tuvieron ocurrencias y quienes estrategia.

No hay productos; hay candidatos. Por eso, las organizaciones políticas deben comenzar a formar y a preparar a sus cuadros, para tener los mejores candidatos.

No hay ciudadanos en general; hay públicos objetivo (target groups). El mensaje y las campañas deben estar muy segmentados y basados en intereses, necesidades y problemáticas de cada uno de los segmentos, grupos o públicos.

No hay comunicación social, hay publicidad política. Por regla general, aquellas campañas que buscan “educar” al elector terminan perdiendo, principalmente porque ese breve periodo no es suficiente para modificar sustancialmente creencias, hábitos, opiniones y prácticas de los ciudadanos.

Nuestro principal objetivo es persuadir y convencer a un elector; la propuesta, el lanzamiento y la consolidación de una nueva cultura política debe ser una política de Estado.

No gana el dinero ni los recursos; gana la estrategia. Los recursos económicos, políticos, sociales, organizativos y humanos, juegan un papel muy importante en todas las campañas políticas, pero no necesariamente gana el candidato con más dinero, activistas o canales de difusión.

Como sucede en la guerra, con una excelente estrategia, unos cuantos soldados bien organizados, disciplinados y con funciones y objetivos claros, pueden contener e incluso vencer a un ejército numeroso y mejor armado.

Elementos fundamentales que debe tener tu campaña

Conocer al público: Se vuelve necesario investigar constantemente quiénes son los electores, dónde están, qué les interesa, cuáles son sus problemas y gustos, qué tipo de medios emplean, cómo se comunican, cuáles son sus actividades, hobbies y qué le apasiona.

Tener al mejor candidato: Es crucial que las organizaciones políticas entiendan que se debe lanzar a aquel candidato que tiene las mayores posibilidades de ganar.

Para ello, resulta indispensable hacer conciencia en dirigencia y militancia, de las desventajas que derivan del abanderamiento de aquellos que quieren acceder al poder por un simple capricho, porque son los que se sienten con el siguiente turno en la fila o porque tienen gran cantidad de recursos económicos.

Generar las mejores propuestas: Para convencer al electorado, toda campaña política debe sustentarse en propuestas tangibles, viables, con visión de futuro y que estén enfocadas en una meta muy clara, y precisa: solucionar los problemas reales de la gente. La argumentación de cada propuesta debe explicar detalladamente en qué va a beneficiar al ciudadano.

Convencer al electorado: En una campaña nunca debe perderse de vista que el votante es la figura más importante. Para convencer al votante es necesario contar con propuestas que estén enfocadas realmente en una mejoría de su calidad de vida.

La meta de nuestros esfuerzos es conmover al ciudadano, por lo tanto, durante la campaña deben ser creados mensajes y discursos que toquen sus fibras sensibles. En nuestros días, la gente no elige partidos políticos; elige candidatos y propuestas. La competencia no sólo se verifica en el terreno ideológico, sino en distintos frentes, cada uno con una lógica particular. La gente ya no cree en la ideología: cree en las personas. Cuando el público reconoce, aprecia o le cree al candidato, sigue con él. Cuando ni el candidato ni las propuestas son adecuados, el público busca una mejor opción.

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